12 mar. 2012

Rubiera: “La Universidad ha de librar la batalla de la exportación y la internacionalización como una empresa más”

El profesor Fernando Rubiera, coordinador de REGIOLab.
Fernando Rubiera Morollón coordina el Laboratorio de Análisis Económico Regional de la Universidad de Oviedo (REGIOLab), un centro de investigación económica que trabaja en colaboración con prestigiosas universidades y observatorios internacionales. En un momento histórico marcado por la profunda crisis económica el profesor titular de Estructura de la Universidad de Oviedo defiende la apuesta clara por la I+D+i como principal vía de salida de la crisis y el papel protagonista que la Universidad asturiana ha de afrontar en esa estrategia.

¿Qué labor desarrolla el Laboratorio de Análisis Económico Regional?
Es un centro de investigación en ciencias sociales dedicado al análisis de aspectos de Economía Urbana y Regional. Dentro del laboratorio se desarrollan proyectos de investigación financiados por el Plan Nacional de I+D+i así como otras instituciones en cuyo marco se están realizando varias tesis doctorales. Aspiramos también a contribuir socialmente divulgando los conocimientos que se generan en REGIOlab así como colaborando y asesorando a instituciones y empresas de nuestra región. Para lo segundo realizamos contratos de investigación e informes específicos a empresas e instituciones y para la función puramente divulgadora cada mes realizamos un informe que denominamos “Observatorio Regional REGIOlab” que se difunde en prensa y medios gracias a lo que vamos transmitiendo conclusiones interesantes para Asturias y derivadas de nuestra investigación. Todos los informes realizados hasta el momento están disponibles en la web del laboratorio.

Los análisis sobre las causas y las posibles salidas a la crisis económica son innumerables. ¿Qué singularidades tiene esta mala coyuntura en Asturias?
Ésta es una crisis global, una crisis que arranca desde el sistema financiero, que luego se convierte en una crisis económica real que impacta sobre el mercado de trabajo, en algunos países -como España- de modo dramático, y que ahora se esta alargando indefinidamente en Europa ante la incapacidad de la Unión Europea de poner en marcha los instrumentos para salir del estancamiento. Al mismo tiempo se están revelando cambios en el orden económico internacional con la fuerte emergencia de los países asiáticos, especialmente China, y el declive económico de Europa. Todo ello lleva a cuestionarse el modelo de Estado de Bienestar construido con tanto esfuerzo en Europa. Eso es lo que la hace tan compleja. No se trata de una sola crisis sino una oleada de crisis que se van superponiendo y que nos están haciendo estar en un clima de recesión-estancamiento desde hace tres años.
Cada país o región puede añadir a este marco global sus problemas particulares. Es evidente que España, con una economía que creció sobre la base de la especulación inmobiliaria casi toda la primera década del presente siglo y un modelo de desarrollo basado en actividades de bajo valor añadido, añade particularidades que hacen la situación mucho más compleja. La situación de Asturias no es tan negativa como la de otras regiones españolas. Con todo, en estos momentos de crisis evidenciamos el envejecimiento de nuestra región y la baja competitividad internacional de muchas de nuestras empresas.

¿Cuál sería a su juicio la ‘receta’ específica para que el Principado remonte esta mala situación?
La región requiere una apuesta decidida por la Investigación y Desarrollo científico y tecnológico y por la mejora del capital humano y la productividad laboral. Mucho más importante que invertir infraestructuras o grandes obras públicas, que seguramente no tendrán cabida en el futuro y que no han sido una buena decisión del pasado, ahora lo necesario es poner todo el esfuerzo en impulsar la I+D y conectarla con el tejido empresarial regional. Es importante también potenciar la internacionalización de nuestras firmas. En este aspecto ha habido grandes progresos en los últimos años que no deberían perderse. Por último, la comprensión de los fenómenos económicos que ocurren en las grandes ciudades que alcanzamos en centros como nuestro laboratorio nos hace ver lo importante que es gestionar eficientemente un gran recurso que poseemos dentro de Asturias: la gran ciudad central que realmente existe y que sin embargo se ignora desde la acción política. Es urgente integrar y gestionar unitariamente el área central de la región así como diseñar un mapa territorial administrativo más coherente con la realidad económica y más eficiente. 

¿Se puede ser riguroso a la hora hablar de plazos para que se inicie la recuperación?
Se puede asegurar que la verdadera recuperación aún esta lejana. Lamentablemente todo nos indica que aún queda un ajuste importante por realizar en España y a fecha de hoy la UE sigue sin tomar las decisiones políticas que permitirían tener una recuperación más rápida. En todo caso, dependemos mucho de lo que ocurra en otras economías. Desde el punto de vista de Asturias la recuperación a corto y medio plazo depende de la evolución internacional, y especialmente en el gran motor europeo: Alemania, además de España. Otra cosa es la recuperación de largo plazo que dependerá de cuánto logremos mejorar nuestro capital humano y nuestro sistema regional de I+D+i.

¿Qué papel ha de jugar la Universidad de Oviedo en esa salida de la crisis?
Fundamental. Es la institución clave en la medida de que es la principal institución generadora de conocimiento, ciencia y tecnología, así como por su función formativa. La recuperación firme a largo plazo pasa decisivamente por la propia Universidad de Oviedo. Otra cosa es la salida en el corto plazo que depende, como decía antes, más de factores internacionales así como nacionales y de la capacidad de exportación y competitividad internacional de nuestras firmas. La Universidad también tiene que librar esa batalla de exportación, como si de una empresa más se tratase, atrayendo estudiantes internacionales especialmente en ciclos superiores. Esto debe ser comprendido por los dirigentes políticos que deberían de apoyar los proyectos de I+D liderados desde la Universidad de Oviedo, así como los programas de máster o doctorado que han logrado ser competitivos internacionalmente.  

El laboratorio tiene en marcha un proyecto sobre el impacto y la evolución de los emprendedores en la región, ¿cuáles son de momento las principales conclusiones o datos recabados?
Estamos intentando comprender qué parte del autoempleo puede ser realmente considerado como emprendedor. Cuando existen altos niveles de desempleo la gente se mueve y crea empresas para dar una salida a su situación personal. Sin embargo, pocas de esas empresas son realmente emprendedoras. Pero saber si una empresa es emprendedora o no es sencillo. Alguien que pone un bar o un restaurante no parece ser un emprendedor porque es una actividad de bajo valor añadido y cuando pensamos en los emprendedores imaginamos ideas basadas en nuevos conocimientos tecnológicos, informáticos o científicos. Pero hay empresarios de la hostelería en Asturias que crean conceptos nuevos de restauración y que pueden/deben ser plenamente considerados como emprendedores. 

¿Cuáles son a su juicio las asignaturas pendientes de la Universidad para con los jóvenes empresarios?
En mi opinión fundamentalmente una: que la Universidad genere con frecuencia spin-off relevantes y exitosas. Todas las grandes universidades del mundo tienen como uno de sus outputs principales un gran número de spin-off al año. Una spin-off es una empresa que surge desde la propia universidad. Un descubrimiento científico o tecnológico, organizativo o metodológico se convierte en una empresa que en muchas ocasiones pasa a ser una importante compañía. Estas spin-off son fuente de financiación de la universidad, ingresos extra para científicos y profesores, muy mal pagados en España, y tejido empresarial creador de valor añadido y empleo en la región.
Este papel es fundamental que se ponga en marcha en Asturias. No sólo es tarea de la Universidad, los empresarios deberían estar atentos a lo que surge en los laboratorios de nuestra institución y financiar, colaborar en los proyectos que consideren que pueden ser exitosos. Se habla mucho de que la universidad esta de espaldas a la sociedad, pero en España lo cierto es que la sociedad esta de espaldas a la ciencia y a las universidades casi con la misma frecuencia.

REGIOLab ha potenciado a los jóvenes investigadores y ha buscado la conexión con grupos internacionales ¿Qué proyectos tienen fuera de nuestras fronteras?
Todo centro de investigación que se precie debe buscar la internacionalización. La ciencia, y en eso no importa que sea Física, Química o Ciencias Sociales, se hace internacionalmente. Desde esa premisa REGIOlab tiene múltiples relaciones internacionales. La más fuerte es nuestra vinculación con el REAL – Regional Economics Aplications Laboratory de la Universidad de Illinois (Chicago). Éste es uno de los centros de Economía Regional más prestigiosos del mundo dirigido por el Profesor Hewings. Casi todos nuestros investigadores han hecho una estancia en el REAL y el propio Hewings nos visita todos los años y colabora en varios de nuestros proyectos. Colaboramos también con otros centros como el INRS-UCS de Montreal, la Universidad de Groningen, la Universidad de Bolonia, etc. Y no descuidamos la red de relaciones con centros similares al nuestro en España: el IDEGA de Galicia, el grupo en Econometría Espacial de Badajoz, la Universidad de Zaragoza o el Banco de España.

El Campus de Excelencia Internacional ha potenciado la relación con la empresa a través de su agregación estratégica, ¿cuáles serían a su juicio los mecanismos adecuados para potenciar y mejorar esa relación?
Se necesita hacer una apuesta más decidida y comprometida con la I+D+i que se traduzca en más fondos para investigación. Una vez que esa partida creciente exista se puede exiguir una vinculación de la investigación con el tejido empresarial local-regional creando programas que apoyen aspectos como el desarrollo de Spin-off o la puesta en marcha de programas conjuntso empresa-universidad. Al margen de esta apuesta más decidida desde otras esperas políticas superiores en el Campus se esta haciendo un gran papel de coordinación de la capacidad investigadora de la Universidad de Oviedo junto con promoción social y empresarial de la misma. Seguir esa línea acabará generando resultados. En mi opinión es importante que el Campus de Excelencia no se limite a un sector o un campo científico y que reúna fundamentalmente a los grupos y proyectos que puedan recibir la etiqueta de excelencia científica y tecnológica, con independencia de que sean de investigación en ingenierías, ciencias de la salud, ciencias naturales o ciencias sociales.

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