15 oct. 2015

Un estudio de la Universidad revela que el 30% de los presos padecen trastorno por déficit de atención e hiperactividad



Tres de cada diez internos en instituciones penitenciarias sufren trastorno por déficit de atención e hiperactividad, más conocido como TDAH. La prevalencia de este desorden es además hasta cinco veces mayor en la población reclusa que en la general. Esta es una de las principales conclusiones que aporta un estudio realizado por un equipo de psicólogos de la Universidad de Oviedo que acaba de ser publicado en la revista Psychology/Psicologia Reflexao e Crítica.

El profesor de Psicología, Celestino Rodríguez Pérez, uno de los firmantes del trabajo, destaca que los resultados evidencian la necesidad de estudiar este trastorno en los presos con el objeto de mejorar el abordaje terapéutico que reciben en los centros penitenciarios.

El grupo de trabajo realizó pruebas diagnósticas de cribado a 143 internos (133 hombres y 10 mujeres, de entre 18 y 69 años) que accedieron someterse a ellas de forma voluntaria y anónima. En 46 de ellos, aproximadamente el 30%, pudo confirmarse un trastorno por déficit de atención e hiperactividad (6-7% en población general). La prevalencia de TDAH resultó además ser significativamente más elevada entre los reclusos divorciados, desempleados y, sobre todo, entre los que habían fracasado en Secundaria. De hecho, ninguno de los presos con este trastorno había conseguido terminar estudios universitarios.

La investigación saca a la luz también la relación entre este trastorno y la criminalidad. Rodríguez Pérez plantea dos hipótesis. La primera es que este desorden puede directamente causar los comportamientos infractores. La segunda apunta al frecuente solapamiento entre el déficit de atención y los trastornos de conducta. En definitiva, de acuerdo con el trabajo y aunque las consecuencias a largo plazo de presentar TDAH en la infancia no están estudiadas en profundidad, claramente se observan sus consecuencias en la edad adulta. Así, Celestino Rodríguez subraya que "parece probado que sufrir este trastorno durante la niñez, y no recibir tratamiento, aumenta la tasa de participación en actividades delictivas y el abuso de sustancias, así como los problemas en las relaciones de pareja y en la búsqueda o mantenimiento del empleo". Por lo tanto, concluye este profesor del Departamento de Psicología de la Universidad de Oviedo, "se puede esperar que implantar intervenciones eficaces para tratar el TDAH en la infancia contribuya a disminuir el riesgo de sufrir problemas en la edad adulta".


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